Del desperdicio a la fuga

Una de las variables decisivas para mudarse de país es la escasez de oportunidades no sólo de empleo sino de desarrollo profesional e investigativo en Venezuela.

“Luego de desarrollar una amplia trayectoria como estudiante y de haber puesto en manos de la Universidad del Zulia una cátedra UNESCO de Telemedicina, de haber estado entre los primeros en establecer el contacto con la Universidad de La Laguna en Tenerife (España), en mi universidad no se me tomó en cuenta. También influyó en mi decisión de emigrar la decepción de que hasta la fecha ni siquiera se ha creado la cátedra. Otra cosa es que muchos profesores jubilados siguen dando clases y no dan paso a las nuevas generaciones. Mi ilusión era ser profesor de Telemedicina en mi universidad y ser pionero en el país en esa disciplina”, relató Alejandro Sánchez Camejo, médico venezolano en Islas Canarias, acerca de sus expectativas profesionales en Venezuela.

Parte de las razones que se consideran al tomar la decisión de emigrar es la poca posibilidad o esperanza de crecer profesionalmente. El investigador y presidente de la F. Unimet, Jaime Requena, define (en su libro Medio siglo de Ciencia y Tecnología en Venezuela) que “el “desperdicio de talento” implica el uso ineficiente del recurso calificado (…) y generalmente antecede a la clásica fuga. Esta modalidad incide negativamente en el ámbito profesional –por la vía de la frustración- cuando el nuevo trabajo implica un cambio en la actividad profesional o la realización de labores que exigen un menor grado de competencia que las que posee” (2005).