
Otros
aportes a la ciencia
Otra rama de la Medicina
donde José Francisco Torrealba se destacó fue en realizar
prácticas anteriormente impensables, de allí surgieron observaciones
sobre la acción del fruto del paraparo ( Sapindus Saponaria
) contra los caracoles recomendando su uso en la lucha contra la
Schistosomosis en el país, etc. En junio de 1936 diagnostica
un caso de lepra, clínica y microscópicamente, a un zazareño
de 56 años de edad por primera vez en Zaraza. En ese mismo año,
este caso fue notificado a la Academia de Medicina y apareció en
el noveno número de la Gaceta Médica de Caracas.
José Francisco Torrealba
asume el rol de profesor en el Colegio Federal de Zaraza, hoy liceo Bonpland,
dictando las materias de Química Orgánica, Psicología
y Biología en 1936 o 1943. Asimismo, durante 1936 ocupó
la Presidencia del Concejo Municipal del Distrito Zaraza.
Desde
1936 en Zaraza comienza sus observaciones, estudios, investigaciones y
experimentaciones con pacientes cancerosos, con la aspiración por
atenuar el proceso evolutivo del cáncer y hasta de aplicar procedimientos
de laboratorio para curarla. Una experiencia de la que tuvo información
por medio de científicos de Argentina, Rusia y Brasil, donde se
infectaba a un paciente canceroso con el parásito del Mal de Chagas,
sin existir peligro de que el enfermo se contagiara del mal. En 1936 falleció
su padre, don Tereso Torrealba.
Igualmente, el 13 de noviembre
de 1937 realizó la primera Pubiotomía , hebostomía
o pelviotomía en una zazareña. La intervención
consistió en dilatar la pelvis a un tamaño moderado, pues
no había una gran preocupación. A pesar de no haber quirófano,
tanto la mujer como el niño salieron vivos, completamente ilesos.
Resultando un éxito rotundo que le hizo pronunciar las siguientes
palabras: “Aunque no soy cirujano ni obstetra, obtuve tan buen resultado
en mi audacia, que no he vacilado en publicar la observación y
en recomendar a los prácticos un método que permite salvar
a muchos niños y no machacarlos y auxiliar a muchas mujeres en
vez de estropearlas”.
A finales de 1937 ocupó
el cargo de Jefe de la Subunidad Sanitaria de Zaraza, cargo que ocupó
hasta 1940. En 1939, acompañó al norteamericano George Gaylord
Simpson que descubrió, en el mes de febrero, a diez kilómetros
del norte de Zaraza un fósil de una tortuga de, aproximadamente,
150 ó 200 kilogramos de peso. Y en el mes de marzo del mismo año,
recibió la Medalla de Oro de “Premio Vargas”, por su desempeño
en el campo científico, la Junta Pro-Homenaje al doctor José
María Vargas, en el aniversario 153º de su natalicio, le otorgó
el reconocimiento. En 1939, Torrealba denunció la epidemia de paludismo
en el Distrito Zaraza, la pide la instalación de una Unidad Sanitaria
en los poblados para darles una mejor atención a los pacientes
y clama por obtener agua potable para las poblaciones y acabar con los
ranchos de paja.
Entre los años de
1931 y 1941 leyó 29 títulos en total. Publicaciones Médicas
nacionales y del exterior, Hacia una democracia de Carlos Irazábal,
Historia de un Venezolano de la Decadencia de José Rafael
Pocaterra, obras de Rómulo Gallegos, Lanzas Coloradas de
Arturo Uslar Pietri, libros de Historia Universal y Venezuela y lecciones
de oratoria, fueron algunos de esos 29 textos.
En
1942 funda en San Juan de los Morros el Centro de Investigaciones sobre
enfermedades de Chagas. Al año siguiente, asume el cargo de Médico
de la Penitenciaria General en San Juan de los Morros logrando atender
alrededor de 105 presidiarios y campesinos libres.
A partir de 1948 ejerce
la dirección del Centro de Investigaciones sobre la enfermedad
del Chagas, cargo al cual renunciaría 25 años después.
Plantea la urgente necesidad de combatir el Mal de Chagas cuando, en 1949,
publica y distribuye gratuitamente una Cartilla Antichagásica con
los aspectos más importantes de sus investigaciones, la extensión
en los diferentes Estados del país y las medidas para erradicar
el mal.
Torrealba compara la incidencia
de infección por Tripanosoma cruzi y Tripanososma
ragenli en el Distrito Roscio (Edo Guárico) y describe el
primer caso de Tripanosoma rangeli en Venezuela. Descubre dos
nuevos tripanosomas: uno infectante para Triatominos, en un mono de Venezuela
denominado Tripanosoma barnolai y otro en un roedor Dasyprocta
de Venezuela que denominó Tripanosoma itriagoi .
Desde 1942 hasta 1952 José
Francisco Torrealba contabilizó en su biblioteca personal unos
250 libros. Entre los tópicos de los libros y autores que consultó
durante ese período podemos nombrar: Medicina, Historia de Venezuela,
Biografías, Folklore, Literatura Venezolana, Derecho Penal, Medicina
Legal, Poemas castellanos, temas jurídicos sobre homicidio, Literatura
Europea y Americana, temas Indígenas, Filosofía, Psicología,
Política, Literatura, Selecciones de Reader Digest, Revistas nacionales
y extranjeras, Boletines, Monografías, Periódicos de la
provincia y la capital, el sumario del Juicio de Carlos Delgado Chalbaud
y Advertencia a Europa de Tomás Mamm en Francés.
El 12 de octubre de 1953
muere su madre doña Ana María González Sánchez.
Hasta enero de este año José Francisco Torrealba registró
los libros que leía. En sólo un mes revisó diez textos,
entre ellos: El primer Libro Imperio en Venezuela de Pedro Grases,
Sinué el Egipcio de M. Waltari, Gusto de México
de Mariano Picón Salas, Anna Karenina de León
Tolstoi y otros Tratados de Medicina. Un año siguiente, 1954, José
Francisco Torrealba fue nombrado Profesor Honorario de la Facultad de
Medicina de la Universidad de los Andes (Mérida).
En 1956, José Francisco
Torrealba se encargó de la Jefatura del Servicio de Anatomía
Patológica del Hospital Vargas. A causa de ello, le brindaron todas
las posibilidades para construir un departamento de xenodiagnóstico
que, inicialmente, dirigió Rómulo Lander Hernández
y luego José Antonio O'Daly Carbonell y, además, se le asignaron
varias técnicas histólogas destinadas solamente a hacer
cortes de corazones. Aquí, se trabajó duro y se almacenó
una gran cantidad de información que no se pudo publicar por el
traslado de las clínicas del Hospital Universitario y la escuela
de Medicina Vargas que estaba aún sin consolidarse.
En 1956 José Francisco
Torrealba presenta un informe a la UNESCO acerca de los 25 años
de investigaciones sobre el Mal de Chagas. Un año después,
organiza una campaña destinada a fomentar la fumigación
de los campos y ranchos con el fin de extinguir el Tripanosoma Cruzi
.
Armando Díaz Lovera
afirma que José Francisco Torrealba estuvo repartiendo información
de investigaciones médicas en las manifestaciones estudiantiles
del 21 de noviembre de 1957. Fue capaz de ir al Congreso Nacional sólo
para explicarles a los senadores y diputados la importancia y trascendencia
que implicaba impulsar y difundir higiene.
El 12 de septiembre de
1959 recibe del Consejo Municipal de Santa Lucía, Estado Miranda,
el nombramiento como “Hijo Ilustre” de esa ciudad. Unos meses después,
en octubre, le llegó una invitación a participar en el “Comité
Panamericano de Biología y Patología Experimental” pero
rechazó la propuesta.
Los rusos elaboraban un
extracto con el Tripanosoma cruzi para atenuarles el sufrimiento
a los enfermos de cáncer durante las etapas difíciles. Dicho
método fue retomado por el Profesor Courbet, quien, al igual que
el científico ruso Filiatov, da a conocer a Torrealba el procedimiento.
Así, el método consiste en criar parásitos Tripanosomas
cruzi , matarlos y luego con estos preparar vacunas acuosas para
aplicar al paciente. Procedimiento que José Francisco Torrealba
comenzó a reproducir en su laboratorio del Instituto de Investigaciones
para el Mal de Chagas en San Juan de los Morros, en 1960. De la misma
manera, utilizó extractos de Kala-Azar en contra de la leucemia.
En ambos casos obtuvo resultados muy satisfactorios. Dichas experiencias
fueron presentadas a la Academia de Medicina, donde fueron premiadas y
publicadas en la Gaceta Médica.
Estas investigaciones sobre
el cáncer y los experimentos, igualmente, fueron conocidos en el
exterior, por ello, el Profesor Courbet vino a Venezuela a conocer los
casos en el Instituto y, además, filmó películas
para mostrárselas al alumnado francés. Ante esta situación
Torrealba destaca: “La Sociedad Anticancerosa, el IVIC ( Instituto Venezolano
de Investigaciones Científicas) , el Instituto de Higiene, el Oncológico
de Cotiza, que tienen laboratorios finos, podrían fabricar este
producto en inmensas cantidades para aliviar la suerte final de los cancerosos.
Es cierto que no soy profesor universitario ni tengo otros títulos,
salvo el de haberme fajado a brazo partido con las dolencias de este pueblo,
sufrido injustamente”.
Fue
a partir de 1960 cuando el Ministerio de Sanidad y Asistencia Social,
decide hacerle caso a los llamados de atención de Torrealba, quien
en 1937 y 1940 presentó informes al Ministro de Sanidad Dr. Honorio
Siglala y en 1938 al Dr. José García Álvarez, poniendo
en su política sanitaria un interés particular en velar
por el ambiente rural. Se dotan adecuadamente las Divisiones de Endemias
Rurales, Acueductos Rurales y Vivienda Rural y se acentúa la campaña
del rociado del DDT en las paredes y zonas aledañas a las viviendas
campesinas.
Como escritor Torrealba
fue autor de aproximadamente 150 publicaciones entre libros, folletos,
capítulos de obras colectivas, prólogos, traducciones y
artículos. En muchas de éstas contó con la colaboración
de otros autores. Pero no sólo escribió sobre medicina,
abarcó temas humanísticos, sociales, siempre desde una óptica
crítica que proponía soluciones ante problemas del país.
Sólo desde 1941 hasta 1962 publicó siete fascículos
que contenían recopilados todos sus trabajos, observaciones, avances
y conclusiones sobre el Mal de Chagas.
José Francisco Torrealba
murió a la edad de 77 años, el 25 de julio de 1973 en la
cuidad de Caracas a causa de un accidente cerebrovascular. Como homenaje
póstumo, a su labor científica varias instituciones sanitarias
y educativas llevan su nombre. Asimismo, existen tres instituciones médicas
que otorgan el premio José Francisco Torrealba , las mismas
son: el Colegio de Médicos del Estado Guárico, la Universidad
Simón Bolívar y el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas
y Tecnológicas (CONICIT).
Finalmente, como afirman
sus hijos, Ana Teresa Torrealba, Ana Benigna Torrealba y José Ramón
Torrealba: “José Francisco Torrealba es ejemplo de que quien quiere
puede, con estudio, honestidad y preparación permanente, sin anteponer
el personal al comunitario”.
Referencias Bibliográficas
UNIVERSIDAD CENTRAL DE
VENEZUELA (1992) José Francisco Torrealba: Investigador del
Mal de Chagas y otras enfermedades tropicales en Venezuela. Tomo
I y II. Publicaciones de la Secretaria de la UCV. Caracas, Venezuela.
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