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El
falso embarazo, embarazo fantasma o embarazo nervioso se conoce también
como Pseudociesis, desde que John Mason Good introdujo este término en
1823. Ha sido considerado como la más angustiosa condición psicosomática
de la que se tenga noticia en la literatura médica. Su conocimiento parte
desde los tiempos de Hipócrates. La Pseudociesis es, de todas las condiciones
psicosomáticas, la única cuya etiología psicológica
no admite ningún género de dudas (1).
En la Pseudociesis se producen cambios corporales tan auténticos como los que se podrían ver en un embarazo normal. En cambio, la idea delirante de estar embaraza, o embarazado, es como toda idea delirante uno de los síntomas psicóticos más conspicuos.
Barglow y Brown (2), después de estudiar una amplia serie de casos reportados, resumen el cuadro clínico de la Pseudociesis de la siguiente manera:
El principal factor etiológico en la mayoría de los casos es el deseo de tener un hijo. Otros factores de interés etiológico y psicodinámico son los siguientes: necesidad de estrechar más los nexos conyugales, climaterio, fibromatosis uterina, necesidad de sentirse joven y fecunda, necesidad de reforzar la identidad femenina, etc.
Paddock (3), considera que las mujeres que presentan Pseudociesis pueden ser agrupadas en 3 categorías:
A continuación analizaremos los factores etiológicos y la interacción entre los niveles que constituyen la personalidad, así como los mecanismos de defensa que intervienen en este trastorno.
Aspectos Psicológicos
Los
deseos de tener un hijo, en la Pseudociesis están a su vez relacionados
con los siguientes factores: deseos de forzar un matrimonio, complacer al esposo,
salvar el matrimonio cuando las relaciones maritales están a punto de
romperse, obtener atenciones especiales, etc. En las sucesivas entrevistas con
la paciente presentada, pudimos observar que todos estos se relacionan como
posibles causantes de su trastorno. (1)
Se distinguen diferentes mecanismos psicodinámicos en la Pseudociesis. Algunos se sustentan en estímulos corporales que son secundariamente interpretados de manera errónea por la paciente. Así ocurre, por ejemplo, después de una esterilización quirúrgica, como duelo adaptativo a la pérdida de la capacidad reproductiva (2), (4). Esta situación concuerda con nuestra paciente.
En ocasiones, la Pseudociesis representa una defensa mediante la cual se niegan los síntomas físicos provenientes de un cáncer en la región pélvica. Otras fuentes físicas de fantasía de embarazo son el aumento del útero, presión pelviana secundaria o un tumor benigno, el crecimiento abdominal por envejecimiento, los cambios de los senos correspondientes a la fase premenstrual y síntomas abdominales vagos (1), (5).
Existe la Pseudociesis de origen psicológico puro, en la cual no es posible la coexistencia de factores físicos coadyuvantes. Así, puede ocurrir que el embarazo sea visto como una fuente de gratificación narcisista, constituyendo el feto el sustituto de alguna relación objetal gratificante. Otras veces la firme creencia de estar embarazada representa la negación de una amenaza de muerte por enfermedad aguda o grave. El elemento psicodinámico más importante de la Pseudociesis es la “depresión” (2), (6). La paciente descrita pudo haber presentado una reacción depresiva posterior a la esterilización quirúrgica, al punto de que este recuerdo fue reprimido de su conciencia como un mecanismo de defensa ante las fuertes ansiedades que le generaría la imposibilidad de tener un nuevo hijo. Deseo de gran intensidad, estimulado por el anhelo del esposo de tener su primer descendiente.
Como dice Barglow: Un falso embarazo parece proporcionar una restitución defensiva, una especie de compensación para una pérdida real o imaginaria.
Aspectos Biológicos
En relación al mecanismo psicofisiológico de este trastorno, los primeros autores que estudiaron el tema sostenían la idea de que en la Pseudociesis existía una persistencia del cuerpo lúteo (1), (7).
Los factores psíquicos, capaces de estimular la pituitaria a través del hipotálamo, provocarían “la liberación de hormonas lactogénicas”, la supresión de la hormona folículo-estimulante y la consecuente persistencia de la función luteínica, con la producción de estrógenos y progesterona (4). En apoyo de esta hipótesis se citan casos en los que las determinaciones de hormona folículo-estimulante, con concentraciones por debajo de lo normal, retornaron a sus valores habituales después de la psicoterapia - como en el caso de nuestra paciente- o simplemente, luego de ser notificada la persona afectada acerca de la ausencia de embarazo. (1)
El siguiente esquema pretende explicar en forma descriptiva todos los mecanismos biológicos que podrían estar interviniendo en la aparición de la Pseudociesis:

Sistema Límbico
La depresión subyacente a la Pseudociesis, a través de la corteza y el sistema límbico, origina una disminución en la liberación del factor desinhibidor de las hormonas luteinizante (LRF) y folículo estimulante (FRF), así como del factor inhibidor de la prolactina. Los niveles disminuidos de LH y FSH, resultantes de estas alteraciones, impiden la ovulación y promueven la amenorrea; mientras que los niveles aumentados de prolactina inducen la lactación y, posiblemente, la persistencia del cuerpo lúteo, que a su vez refuerza la amenorrea. (2) (7)
Diversos autores concluyen que no hay un simple perfil neuroendocrino para todos los pacientes con Pseudociesis. (9) (10)
Mecanismos Mentales
La
personalidad adquiere y desarrolla defensas específicas para enfrentarse
la angustia, los impulsos agresivos, las hostilidades, los resentimientos y
las frustraciones. Todos hacemos uso constante de mecanismos de defensa, los
cuales no necesariamente son patológicos. El grado de salud mental de
un individuo está determinado:
a. Por el tipo de recursos motivadores que selecciona inconscientemente para encarar las causas de stress y las necesidades emocionales y para proporcionar una defensa contra la angustia.
b. Por la frecuencia con que usa dichos recursos y el grado en que distorsionan la personalidad, dominan la conducta y trastornan la adaptación con individuos semejantes.
El deseo consciente de tener un bebé de su nueva pareja, somete a la evolución del Super Yo, se reprime la idea de ser madre otra vez o la posibilidad de tener un hijo por su estado de ser estéril, originando de forma natural el conflicto”.
El conflicto psíquico es el dilema en el cual el individuo es impulsado por fuerzas mentales mutuamente incompatibles e irreconciliables y por impulsos y necesidades de la personalidad que compiten entre sí.
El
Conflicto
Produce
Angustia (proceso psicodinámico)
La angustia es un estado de tensión que revela la posibilidad de un desastre inminente, como una señal de peligro que nace de la presión de actitudes internas inaceptables, que surgen de pronto en la conciencia o en forma de acción, con las consecuentes respuestas de la personalidad individual o de la sociedad a dicha erupción. El que sufre de angustia, sólo se da cuenta del conflicto en forma vaga.
La angustia franca aparece cuando los mecanismos de defensa se desintegran. Estos mecanismos de defensa no son más que procesos que establecen un medio capaz de amortiguar las tensiones internas causantes de los conflictos. Estas son funciones del Yo.
Los mecanismos de defensa observados en la paciente son:
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1. Represión. 2. Fijación (etapa oral) dependencia. 3. Disociación. 4. Negación. |
Represión: actúa como una defensa contra los impulsos coercitivos y los recuerdos que no pueden ser controlados por el Yo. La paciente usa este mecanismo para manejar el conflicto que representa estar esterilizada y no poder concebir nuevamente un hijo.
Fijación: sabemos que de la lactancia a la madurez debe haber un desarrollo, una diferenciación y una maduración progresiva en el aspecto instintivo, en el emocional, y en otros de la personalidad. El desarrollo de algún aspecto de la personalidad puede detenerse en una etapa incompleta de su evolución, lo que resulta
de ciertos elementos inmaduros. Esta detención puede apreciarse en el aspecto intelectual de la maduración de la personalidad y en el emocional.
La paciente presenta una fijación en la etapa oral, por presentar rasgos dependientes, primero hacia la madre y luego hacia la pareja, lo que conduce a la estructuración de la patología actual.
Disociación: este mecanismo tiene un cierto grado de satisfacción, cuando diversos componentes de la personalidad no están bien integrados. La paciente recurre a esto para tratar de eliminar una parte de la personalidad que es fuente de inquietud emocional como lo es su incapacidad de tener hijos. Trata así de controlar un poco la conciencia y evitar su realidad. Es aquí donde están los elementos reprimidos. La persona organiza una personalidad propia, determinando una conducta distinta - como por ejemplo estar tomando anticonceptivos, teniendo el antecedente de una esterilización-, con una conciencia que no tienen aquellos factores que le causan angustia, molestia, perturbación, entre otros. Esta es una manera de escapar de la realidad que le causa depresión.
Negación: este mecanismo de defensa intrapsíquica es usado para que aquellas percepciones conscientes intolerables - su capacidad de procrear hijos- se traten de ignorar o de apreciar de manera insuficiente y así no causar tanto dolor, sufrimiento, angustia, temor, etc. Esta acción es una función del yo, puesto que ella no se da cuenta conscientemente de la negación de la situación. De tal manera que ella transforma o cambia su realidad - la esterilidad- y así ya no es desagradable ni dolorosa, y de esta forma ella cree – conscientemente- que puede darle un hijo a su pareja sin ningún problema.
La fantasía le proporciona una ilusión satisfactoria de deseos que no pueden cumplirse - desea darle un hijo a su pareja pero es estéril-, generando de forma fantasiosa un embarazo psicológico, a pesar de su frustración e incapacidad. Esto le ayuda a resolver su conflicto y prevenir su angustia.
Todos estos mecanismos de defensa fueron desarrollados por una paciente con inmadurez emocional y rasgos de dependencia, a raíz de la esterilización quirúrgica, acentuándose cuando la pareja, que nunca ha tenido hijos, desea tener uno, lo cual conduce a la aparición de la Pseudociesis.