

Héctor
Arrechedera
harreche@reacciun.ve
Tenía previsto dedicar estas líneas editoriales a exponer y discutir algunos de los problemas que confrontan los sitios web dedicados a la salud. Particularmente, aquellos con información regional realizados en países en vías de desarrollo como Venezuela, desde donde se desarrolla VITAE.
Dado lo inconsistente de la información de salud disponible en la web, pensaba expresar la necesidad que existe de evaluar, certificar y definir criterios de calidad para la información médica que se coloca en Internet, con el objeto de dar confianza, privacidad y confidencialidad a los consumidores.
Asimismo, esperaba resaltar el papel que necesariamente deben jugar las universidades como entes garantes del nivel de los contenidos biomédicos expuestos, así como para diseminar y hacer notoria la investigación biomédica realizada en el interior de las casas de estudio superiores.
Había considerado discutir la necesidad de desarrollar modernas políticas de estado que permitan a los países, tecnológicamente excluidos, sacar provecho de los avances de las Tecnologías de Información y Comunicación (TIC) y utilizarlas en aras de su desarrollo.
Posiblemente, habría deseado comentar los esfuerzos que diferentes organismos internacionales, entre ellos las Naciones Unidas o el Banco Mundial (SatelLife), están realizando, particularmente en África, para dar puntos de conectividad comunitaria y enseñar a profesionales de la salud a utilizar la tecnología de la información.
Sin embargo, todos estos puntos deben ser postergados por una razón de fuerza mayor. La Universidad Central de Venezuela (UCV), desde donde se edita esta revista electrónica, atraviesa hoy momentos de extrema conflictividad que amenazan su propia existencia, obligando a la comunidad universitaria a dedicarle esfuerzos para defender la excelencia y transformación académica, asi como para evitar que intereses políticos y hechos de violencia prevalezcan en la búsqueda de soluciones.
La UCV ha demostrado, desde su nacimiento, ser una institución con capacidad de responder a las necesidades de docencia, investigación y extensión, constituyendo así una referencia insoslayable en el quehacer intelectual del país. Hoy más que nunca, la universidad debe cumplir con ese rol, para estar a la altura de los retos que implican los procesos de transformación universitaria.
Por tal motivo, el equipo de VITAE aboga por el cambio, llevado a cabo a partir del trabajo constante, la disciplina y participación de todos y cada una de las personas que laboramos y estudiamos en ella, contribuyendo así a lograr que ésta y todas las universidades venezolanas cumplan el papel que les corresponde en la formación de futuros profesionales y en la generación de conocimientos útiles para el desarrollo de una nación.