Del mundo para Venezuela

El auge experimentado por la cardiología en Venezuela a partir de 1950 no sólo se hizo sentir en el área de los eventos científicos (congresos y otros) o en el de los métodos de diagnóstico y tratamiento. El ámbito académico también se vio ampliamente impulsado con aquellos “vientos de cambio” gracias a la creación, en 1957, del primer Postgrado de Cardiología, cuya sede fue el Hospital Universitario de Caracas (HUC). En este acontecimiento – que constituye el cuarto momento importante - participaron los doctores Bernardo Gómez, Carlos Luis Yépez y el mismo Dr. Puigbó, entre otros miembros de la Cátedra de Cardiología.

La concresión de dicha iniciativa significó para los médicos venezolanos la posibilidad de recibir formación de especialización de alto nivel, sin tener la necesidad de viajar para otras partes del mundo, las cuales durante muchos años fueron centros neurálgicos en el campo de la medicina. Tal es el caso de Francia, Estados Unidos, Inglaterra, Suecia, México, Argentina y Brasil. ¿La razón? Buena parte de esos conocimientos provenientes del exterior, llegaron al país a través de diversos especialistas que vinieron con la finalidad de participar tanto en el curso de postgrado como en las actividades cardiológicas del hospital.

“Yo diría que a partir del año 50 ocurre una profunda transformación en la cardiología venezolana porque van a venir de México y Estados Unidos una serie de cardiólogos que van a traer una inyección de nuevas ideas y nuevas maneras de hacer cardiología en el país. Por ejemplo, vinieron especialistas en enfermedades congénitas del corazón, en radiología del corazón, etc. y eso contribuyó a que diéramos un salto tremendo en muy poco tiempo”, señaló el Dr. Puigbó.


De todas las naciones a donde acudían los médicos venezolanos que deseaban especializarse en cardiología, antes de que fuera creado el postgrado arriba mencionado, sobresalen dos en particular: Francia y México. La primera, por haber sido la receptora de grandes pioneros de la especialidad en el país, tales como los doctores Heberto Cuenca, Gustavo de la Plaza y Bernardo Gómez, entre otros. Ellos recibieron la influencia y aprovecharon la sabiduría de grandes maestros como Corvisart, Laennec, Bouilland, Potain, Duroziez, Huchard, Vaquez y Laubry.

En cuanto a México, éste fue un punto de referencia regional durante varios años gracias al prestigio logrado por su Instituto Nacional de Cardiología, donde se encontraba Ignacio Chávez, uno de los cardiólogos más destacados de aquellas latitudes. Esta prominencia, en parte se vio estimulada por la cercanía geográfica del país con Estados Unidos, lugar que adquirió también un auge importante en la materia, sobre todo a raíz del declive experimentado por Francia y Europa en general, como consecuencia de la Segunda Guerra Mundial. Em tierras mexicanas fueron a formarse especialistas de Brasil, Argentina, Venezuela e incluso provenientes de la misma nación francesa. “ Ahora Chávez se convertía en el maestro de los franceses, luego de haber sido él discípulo de médicos franceses. Por supuesto, esto fue un momento transitorio porque después Francia, una vez culminada la guerra, volvió a ocupar su lugar prominente dentro de la cardiología”, agregó el profesor universitario Juan José Puigbó.

 

¿En la actualidad sigue siendo necesaria la salida de nuestros especialistas para hacer sus postgrados?
Ahora va muy poca gente para el exterior porque ya no es necesario. Se va para el exterior si se quiere estudiar algo muy específico. En ese sentido, el especialista intenta formarse en el centro donde se investigue ese tema particular. Pero en cuanto a la experiencia básica, la experiencia esencial cardiológica, yo creo que aquí en Venezuela es muy buena.