Ucevista
a capa y espada
Una
vez superada su etapa como estudiante de Medicina, Francisco De Venanzi emprendería
un nuevo rol dentro de la Universidad Central de Venezuela. Su visión
del mundo poco a poco iría cambiando. De advertir frente a sus ojos
una pizarra de color verde y una sola persona sentada detrás de un
escritorio, pasaría a observar detenidamente a más de una veintena
de jóvenes ubicados, como algún tiempo lo estuviera él,
detrás de un pupitre de clases. Desde las instalaciones del Instituto
de Medicina Experimental (IME), iniciaría su faceta como profesor universitario.
En 1941, De Venanzi se convirtió en Jefe de Trabajos Prácticos
del IME, y desde 1943, desempeñaba el mismo cargo pero de las Cátedras
de Fisiología, Patología General y Fisiopatología. Durante
varias oportunidades fue el encargado de presidir dichas dependencias, incluso
en forma simultánea con sus labores como profesor, iniciada una vez
culminados sus estudios de postgrado, en 1945. Fue Profesor Interino de Fisiología
y de Patología General de la Escuela de Odontología (1945),
Profesor Adjunto de Patología General y Fisiopatología de la
Escuela de Medicina (1946), Profesor Asociado de Patología General
y Fisiopatología (1949) de la Facultad de Odontología y, finalmente,
Profesor Titular de Patología General y Fisiopatología. La educación
era para De Venanzi un bien público y único.
La educación tiende a ser una imagen del núcleo humano donde se desenvuelve... Para que la educación se proyecte en todo su significado en la formación del ser como individuo y como integrante constructivo del conglomerado social en donde actúa, debe estar sustentada en una plataforma de ideales que le confieren contorno definido. Más allá de los aspectos informativos, del desarrollo de las aptitudes para el ejercicio de las profesiones e incluso del cultivo de la inteligencia se precisan orientaciones para consolidar la conducta dentro de sólidos principios. [1].
También fue Subdirector Encargado (1945), Secretario (1946), Jefe del
Departamento de Investigación (1948) y Director Interino (1958) del Instituto
de Medicina Experimental de la UCV, y Jefe de la Cátedra de Patología
General y Fisiopatología de la Facultad de Odontología (1949).
Asimismo, fue Jefe del Departamento de Ciencias Fisiológicas de la Escuela
Luis Razetti, Coordinador General del Curso de Postgrado en Ciencias Fisiológicas
y Jefe de la Cátedra de Patología General y Fisiopatología
tanto de la Escuela de Medicina como de la Facultad de Odontología del
mismo recinto académico.
De Venanzi fue un ferviente defensor de la autonomía universitaria, motivo
por el cual decide formar parte de la Organización de Docentes Universitarios
(ODU), creada para tal fin en 1951. En octubre de ese mismo año, el gobierno
suspende la autonomía de la UCV, hecho que ocasionó diversas protestas
estudiantiles, la suspensión de actividades y la destitución de
numerosos profesores, entre los cuales se encontraba De Venanzi. La decisión
de separarlo de la UCV se debió, fundamentalmente, a la carta que enviara
al Presidente de la Junta de Gobierno (Suárez Flamerich) protestando
el Decreto 321 que apoyaba la intervención.
Es un hecho bien establecido que el libre análisis es de fundamental importancia para la realización cabal de los procesos de la educación y de la búsqueda científica... La autonomía universitaria no es un fin en sí mismo; responde fundamentalmente al propósito de proteger al máximo la libertad de cátedra y de investigación y conduce a la creación y fortalecimiento de núcleos de libre análisis. [2].
Por ello, desde 1952 hasta 1958 estuvo alejado de la Universidad Central de
Venezuela, periodo durante el cual es nombrado Director Asociado del Instituto
de Investigaciones Médicas (Fundación Luis Roche) en 1953 y Miembro
Fundador de la Sociedad Venezolana de Endocrinología y Metabolismo, en
1957. Sin embargo, pronto se daría su regreso a la “casa que vence
las sombras”...
1959: Rector con aires de democracia
Mientras ejercía el cargo de Director Interino del IME en 1958 y era
nombrado Director de la Asovac, fue electo Presidente de la Comisión
Universitaria de la UCV y, como tal, reincorpora a la Universidad Central de
Venezuela a aquellos profesores e investigadores que habían sido despedidos
en 1951, y funda la Facultad de Ciencias.
Uno de los propósitos principales de las autoridades universitarias era la consolidación de los estudios científicos en la Universidad, a través de la creación de la Facultad de Ciencias. Se consideraba, en efecto, y así se cree aún, que esta dependencia, con la Facultad de Humanidades y Educación, integran el núcleo básico esencial de una universidad moderna. Por otra parte, el funcionamiento cabal y eficiente de la Facultad de Ciencias representa un avance de significativas proyecciones para el desarrollo científico nacional. [5].
Otro
de los aportes de su primera rectoría fue el haber propiciado la instauración,
en junio de 1958, del Consejo de Desarrollo Científico y Humanístico,
previa aprobación del Consejo Universitario, organización que
no solamente impulsó numerosos trabajos y proyectos de investigación,
sino que sirvió de plataforma para el otorgamiento de becas profesorales
de especialización. Posteriormente, se logra finiquitar la redacción
de la Ley de Universidades, y se crean el Instituto de Previsión del
Profesorado de la UCV y la Imprenta Universitaria.
En junio de 1959 es elegido Rector de la Universidad Central de Venezuela para
el periodo 1959-1963. Durante su gestión rectoral, De Venanzi le impregnó
nuevos aires a la UCV. Le dio estímulo a la Biblioteca Universitaria
a través de la creación del Servicio de Canje de material impreso
y la adquisición de nuevos libros (38.848 obras aproximadamente, desde
1959 hasta 1963). Instaló el Consejo de Fomento de la UCV, el Centro
de Estudios del Desarrollo (CENDES), El Consejo de Estudios para Graduados,
el Servicio de los Bomberos Universitarios, las Escuelas de Servicio Social
y de Salud Pública, los Institutos de Estudios Políticos e Investigación
Periodística, y la Asociación para el Progreso de la Investigación
Universitaria (APIU), entre otras dependencias más.
Sólo desde su paso estelar por la rectoría, la UCV fue efectivamente una casa de estudios superiores que hace docencia, investigación y extensión, como tiene que ser. [3].
La trascendencia del cargo de Rector universitario la corrobora fehacientemente
José Vicente Rangel, una vez derrocado el General Pérez Jiménez:
En los países donde la universidad ha logrado un lugar preponderante, donde su influencia cultural, ética y hasta política es definitiva, el cargo de Rector tiene una importancia decisiva y viene a ser una de las distinciones más elevadas a que puede aspirar un ciudadano. [4].
En 1983 es jubilado de la Universidad Central de Venezuela sin abandonar sus
actividades de investigación. Dos años después, el Consejo
Universitario crea la Orden al Mérito “Francisco De Venanzi”
con el fin de reconocer la labor desarrollada por personalidades o instituciones
académicas de la UCV.
__________
[1] De Venanzi, Francisco. “Mensaje al Claustro”. Extraído
de Homenaje a De Venanzi en el I aniversario de su muerte. Boletín
del Archivo Histórico, Número 7, Tomo I. Ediciones de la Secretaría
de la UCV. Caracas/Venezuela, 1988 (suministrado por la Dra. Itala de Becemberg,
actual Directora del Instituto de Medicina Experimental de la misma casa de
estudios).
[2] Idem.
[3] Arnstein, Gustavo. El Nacional, 14 de septiembre de 1987.
Extraído de Homenaje a De Venanzi en el I aniversario de su muerte.
Boletín del Archivo Histórico, Número 7, Tomo I. Ediciones
de la Secretaría de la UCV. Caracas/Venezuela, 1988 (suministrado por
la Dra. Itala de Becemberg, actual Directora del Instituto de Medicina Experimental
de la misma casa de estudios).
[4] Rangel, José Vicente. La razón, 25 de junio de 1959.
Extraído de Homenaje a De Venanzi en el I aniversario de su muerte.
Boletín del Archivo Histórico, Número 7, Tomo I. Ediciones
de la Secretaría de la UCV. Caracas/Venezuela, 1988 (suministrado por
la Dra. Itala de Becemberg, actual Directora del Instituto de Medicina Experimental
de la misma casa de estudios).
[5] De Venanzi, Francisco. “Mensaje al Claustro”. Extraído
de Homenaje a De Venanzi en el I aniversario de su muerte. Boletín
del Archivo Histórico, Número 7, Tomo I. Ediciones de la Secretaría
de la UCV. Caracas/Venezuela, 1988 (suministrado por la Dra. Itala de Becemberg,
actual Directora del Instituto de Medicina Experimental de la misma casa de
estudios).