Tres vidas en un solo cuerpo

El VPH ni siquiera respeta a las mujeres embarazadas. Si él fuera individuo sería de esos que no se levantan de su asiento para cederle el puesto a una dama encinta o disfrutaría atormentando a féminas, con una vida en el vientre, hablando de enfermedades congénitas.

Armando Pérez Puigbó, inmunólogo del Urológico San Román y experto en tratar pacientes con enfermedades de transmisión sexual, explica que la proliferación de las manifestaciones del VPH depende de la capacidad del sistema inmune de un individuo. Una mujer fecundada se encuentra en un estado de "tolerancia inmunológica" porque el cuerpo de la mujer debe adaptarse a un "ser extraño, como es el bebé".

Indica el médico que en el período del embarazo, las defensas de una fémina infectada están dirigidas a preservar la vida del niño y no a luchar en contra de la aparición de lesiones producto del VPH, por lo cual el virus se manifiesta sin encontrar fuertes barreras que puedan impedírselo.

Behrenis Alfonso, ginecóloga y obstetra que presta sus servicios en OBE, explica que si una paciente encinta padece de una condilomatosis tanto en la vulva como en el canal del parto, se debe recurrir en el momento del parto a una cesárea, operación en la cual extrae feto, placenta y membranas ovulares a través de una incisión en la pared abdominal y otra en la pared uterina.

La ginecóloga y obstetra indica que esa medida se ejecuta para evitar el contacto de la criatura con las lesiones producto del VPH, ya que puede producirle complicaciones al neonato. Entre tales problemas se encuentra el desarrollo de una papilomatosis laringea, que representa la presencia de verrugas y condilomas en la laringe, lo cual dificulta la respiración de la persona y "es riesgo de muerte para la vida de un niño".

Tanto ella como Ramón Hernández, jefe de la consulta de planificación familiar en el Materno Infantil del Este, explican que con la cesárea se evitan riesgos de una transmisión vertical, de madre a hijo, del VPH. Para la ginecóloga de ucevistas, la sola presencia de verrugas modifica la conducta obstétrica de parto normal a cesárea, "porque tú tienes que preservar la vida y evitar la no contaminación de un bebé que está naciendo".

Por su parte, Luis Alberto Carrillo, ginecólogo del Materno Infantil del Este, indica que si una paciente tiene pequeñas verrugas en el canal vaginal, no se justifica una césarea. Para Carrillo, sólo debe recurrirse a esta operación si se presentan grandes lesiones condilomatosas, las cuales sí pueden infectar "la mucosa laringea, la ocular o la epidermis" del niño.