Title
Depression and its Etiology: A Complex Pathology

Abstract
Major Depression represents a health hazard due to its high morbidity, 5% of the population has some depressive disorder. This pathology might evolve unfavorably, leading to serious consequences, such as suicide. Depression etiology is complex, and there are diverse factors (genetic, biological and psychosocial factors) involved in it. Among the biological ones, there is evidence of variation in the neurotrasmitter, cytokine, and hormone levels, besides modification in the nervous, immunological and endocrine systems. Psychoneuroimmunology has shown alteration in the hypoyhalamus-hypophysis-suprarenal axis through cytokines; immunological alterations associated to neurotransmitter in Major Depression, such as the reduction on the number of serotonin carriers in depressed patients peripheral blood white cells. This shows a direct relationship between the serotonin and the immunological system in this affective disorder. Therefore, depression treatment should be based on its etiology comprehension and on pharmacotherapy and psychotherapy integration.

Key words
Depression, Serotonin, System Inmunologic, Lymphocyte, Receptor, Neurochemistry.


Introducción

La depresión representa un problema de salud pública. Según estudios recientes, 5% de la población mundial sufre de algún trastorno depresivo (5). Su permanencia en el curso de la vida oscila entre el 2 y el 25% aproximadamente (7). Ésta puede evolucionar desfavorablemente, trayendo consecuencias graves como el suicidio y la disfunción sociofamiliar. Se estima que para el 2020 la depresión mayor se convertirá en la segunda afección más discapacitante, superada tan sólo por la cardiopatía isquémica (6).

Por lo anterior, su compresión integral permitirá encontrar mejores herramientas terapéuticas que puedan prevenir las consecuencias de la depresión mayor, aumentando la calidad de vida de los pacientes y haciendo su pronóstico más favorable.

Esta revisión pretende contribuir con la actualización del conocimiento del lector para ser utilizado en su beneficio.

Ya desde el siglo V a.C. la enfermedad fue objeto de interés para los primeros clínicos. Fue descrita por Hipócrates, para quien los estados de ánimo dependían del equilibrio entre cuatro humores: sangre, flema, bilis amarilla y bilis negra. Se pensaba que la depresión era causada por un exceso de bilis negra (el antiguo término de la patología depresiva, melancolía, significa bilis negra) (1). Actualmente, esta explicación puede parecer descabellada. Sin embargo, la idea de que los trastornos psicológicos reflejan procesos físicos es correcta.

¿Cómo se actualiza la definición y la clasificación de la depresión?

El intento de renovar el planteamiento hipocrático se vio entorpecido por la falta de precisión en la clasificación de los trastornos afectivos. Sólo hasta hace dos decenios -luego de la aparición del Manual de Diagnóstico y Estadística de los Trastornos Mentales DSM- se desarrollaron criterios relativamente precisos para los trastornos del estado de ánimo (2).

La depresión es un síndrome caracterizado por los siguientes síntomas cardinales: estado de ánimo decaído la mayor parte del día y casi todos los días, y disminución acusada del interés o de la capacidad para el placer (2). Además, comprende un espectro de variantes clínicas de acuerdo con la evolución, respuesta al tratamiento, tendencia a la cronicidad, recurrencia, y gravedad, que puede aparecer en forma de trastorno leve hasta alteraciones graves con síntomas psicóticos (2).

Los trastornos depresivos corresponden a una categoría taxonómica de los trastornos afectivos. A su vez, se subdividen en tres grupos: trastorno depresivo mayor, trastorno distímico y trastorno depresivo no especificado (3). De éstos, la depresión mayor (también llamada depresión unipolar) y la distimia son las categorías más frecuentes (4).

El DSM define al trastorno depresivo mayor por la presencia de uno o más episodios depresivos mayores sin historia de episodios maníacos, mixtos o hipomaníacos. Un episodio depresivo mayor debe durar al menos dos semanas, y se caracteriza por la aparición de síntomas como estado de ánimo decaído la mayor parte del día o casi todos los días; disminución acusada del interés o de la capacidad para el placer en casi todas las actividades; alteraciones de peso (pérdida o aumento del mismo); alteraciones del sueño (insomnio o hipersomnia); fatiga o pérdida de energía; agitación o enlentecimiento psicomotores; sentimientos de minusvalía y/o de culpa excesivos; disminución de la capacidad para pensar o concentrarse; pensamientos de muerte o ideación suicida recurrente.

Estos indicios provocan deterioro social y laboral y no se explican mejor por la presencia de un duelo, ni son debidos al consumo de sustancias o a una enfermedad médica (3).