Title
Contribution of the Venezuelan Anatomopathologists to the study of Myocarditis Chagasic.

Abstract
In Venezuela, it has not been produced many Anatomopathologic papers about Chagas’ disease compared with epidemiologic studies and research about T cruzi biology and its vectors. Due to the influence of foreign pathologist’s criteria, the Chagasic etiology of chronic myocarditis was not accepted until 27 years later after first Chagas’ case in 1935, studied by José Francisco Torrealba. The contribution of the pathologist in this study was to determine the frequency of Chagas’ disease in autopsies and to define the Anatomopathologic features of the heart with Chagasic myocarditis. Besides, their participation in experimental works has been important in order to demonstrate the myocardium injury in the miocític compartment as well as in the interstitial compartment. The Venezuelans pathologists have contributed in a very important way to establish the pathologic and clinical development of Chagas’ disease in our Country.

Key words
myocarditis Chagasic, unspecific myocarditis, pathologic

Introducción

La enfermedad de Chagas es una zoonosis confinada al continente americano desde el Sur de los Estados Unidos (California) hasta la Patagonia, área geográfica donde se dan las condiciones climáticas y ecológicas que requieren los tres elementos (reservorios, vectores y humanos) de la unidad ecológica de la enfermedad, para existir e interrelacionarse1

Hace más de 11 años, la OMS, calculaba una infección de 16 millones de personas y 90.000 millones de habitantes en América Latina en riesgo de adquirir la enfermedad. En Venezuela, existen 1.2 millones de personas infectadas por T cruzi. En Estados Unidos se ha comprobado un incremento progresivo de la enfermedad, entre 50.000 a 100.000 infectados por T cruzi, causado por la inmigración de más de 5 millones de latinoamericanos2.

En Venezuela, cuatro años antes del descubrimiento de la enfermedad en Brasil por Carlos Chagas, el sabio Rafael Rangel, en uno de sus trabajos titulado: “El tripanosoma de la derrengadera de los équidos en Venezuela, 1905”, planteó la posibilidad de la existencia de esta afección en nuestro país, expresada en un importante párrafo:”Cuántos cuadros mórbidos en el medio rural no se deberán a parásitos de esta misma familia? (Schyzotripanum cruzi) Esta visión clara acerca de la epidemiología de las tripanosomiasis, le ameritó el apodo de “precursor” de la enfermedad de Chagas en Venezuela 3.

En 1911, aparece el primer trabajo en nuestro país sobre la enfermedad de Chagas, en el cual, el Dr. Jesús Rísquez, su autor, hizo una descripción magistral de la enfermedad descubierta en el Brasil 4. Otro importante investigador, Pino Pou, presentó sus argumentos ante la sociedad médica, acerca de la existencia de esta entidad patológica en nuestro medio 5. Su exposición fue recibida con sorna y sarcasmo según lo refiere Adolfo Pons, hasta que en 1919, Enrique Tejera París demuestra la presencia de Enfermedad de Chagas en Venezuela mediante la comprobación parasitológica, tanto en el vector como en el humano 6, 7.

A partir de 1933, serían numerosos los trabajos publicados sobre la enfermedad de Chagas, sobretodo desde el punto de vista epidemiológico, acerca de las características del vector y de los reservorios. Dos figuras de la medicina nacional se destacaron por sus numerosas observaciones y trabajos publicados aún en el extranjero: José Francisco Torrealba y Félix Pifano.
En el ámbito médico y científico una pregunta surgía ¿Existía en Venezuela, la miocarditis crónica Chagásica tal como la describieron extensamente los patólogos brasileños, Magarinos Torres, Vianna, Romaña y el mismo Chagas 8-11 ?. En 1935, el sabio José Francisco Torrealba reporta el primer caso de miocarditis Chagásica en una niña campesina 12. Previamente, Heberto Cuenca había publicado el primer caso de miocarditis Chagásica en nuestro medio aunque no descartaba la etiología bilharziana y sifilítica en muchos de estos casos 13.

Justamente para esa época (1936), llega a Venezuela, contratado por el grupo de médicos de la Policlínica Caracas, un patólogo alemán, el Dr. Rudolf Jaffé, quien habría de reconocer la gran cantidad de miocarditis crónica en el material de autopsias practicadas por él y el Dr. O’Daly en el Hospital Vargas. Se percató que en nuestro país existía forzosamente un agente etiológico que no había observado en Alemania y quizás no asoció sus hallazgos postmortem con las investigaciones de Torrealba. Por otra parte, no habiendo identificado el agente etiológico de estas miocarditis en los cortes histológicos, las designó como procesos infecciosos idiopáticos . Publicó sus observaciones y su actitud influiría durante muchos años en los demás patólogos, sobre todo los alemanes, quienes no aceptaron la etiología Chagásica antes de la década del 60 14-17. De tal manera que Blas Bruni Celli, patólogo venezolano del Hospital Vargas, en uno de sus trabajos sobre” miocarditis crónicas”, los primeros en series grandes de autopsias (1280 casos), hizo hincapié sobre la dificultad de establecer el diagnóstico etiológico de la miocarditis crónica en las autopsias.18, 19.

Hasta 1947 no se habían publicado trabajos anatomopatológicos semejantes a los ya descritos en el país vecino. En realidad, el primer anatomopatólogo que realiza la búsqueda de los parásitos causante de la miocarditis Chagásica, es el Dr. Luis Manuel Carbonell Parra. Este investigador acucioso publicó dos trabajos básicos: uno con el cardiólogo, Alberto Drayer y otro, de mayor extensión, que trataba del hallazgo del parásito en casos de miocarditis crónicas en autopsias 20. Carbonell examinó exhaustivamente cinco corazones, a los cuales se les hicieron un mapeo parietal y se practicaron más de 500 cortes por caso. Encontró dicho parásito solo en dos casos 21. Después de su trabajo, que constituyó su Tesis Doctoral, quedó instituido entre los patólogos que sólo con ese desorbitante número de cortes, se podía evidenciar el agente causal de la miocarditis Chagásica. Como resultaba totalmente impracticó y costoso, la mayoría de los anatomopatólogos desistieron de comprobar la presencia del parásito. De tal manera, que hasta 1957, se dudaba acerca de la etiología Chagásica de las miocarditis, lo que se plasmó en las diversas denominaciones que recibieron durante varias etapas: miocarditis de etiología necatoriásica (1937), Bilharziana (1935 y 1939), parásito carenciales (1950) y “nostras” 14,22-26.Gráfico 1

En 1953, Bela de Gavaller, patólogo húngaro de la Maternidad Concepción Palacios, describió el primer caso de Enfermedad de Chagas congénito en dos gemelos quienes habían fallecido al nacer con el diagnóstico de incompatilidad por Rh. Ambos recién nacidos presentaban una miocarditis aguda Chagásica severa con intenso parasitismo 27. Para 1953, el problema no estaba aún resuelto, lo que hizo decir al maestro, José Antonio O’Daly” Cuando se piensa en el terrible tributo en vidas, potencial de trabajo y asistencia hospitalaria que paga nuestro pueblo como resultado del desconocimiento de las causas de las miocarditis inespecíficas y por lo tanto de la necesidad perentoria de llevar adelante las correspondientes investigaciones 28”.